Cuotas para las mujeres

El tema general en los conventículos, públicos y privados es el de las próximas elecciones. Un agobio que a veces, debería ser “prohibido para menores”, por el mal ejemplo en el trasiego de militancias y en las negociaciones “al mejor postor”.

En esta “compra-venta” de puestos y poderes, permanece la intención artera de mantener el ejercicio politiquero en la desigualdad y la desproporción, un mal que no se quiere remediar a pesar de que está diagnosticado como grave en el país y la región. Y cuando se trata del poder a las mujeres, no se entiende el concepto de acción positiva, desconociéndose su peso histórico y su práctica, establecida de muchos años.

Las razones culturales que impiden identificar el principio de la igualdad, son las mismas que no permiten entender las acciones positivas, en este caso desde la ley, a quienes tienen a su cargo la administración de la justicia y quienes legislan, un problema grave porque se trata de justicia social.

Las estrategias destinadas a establecer la igualdad de oportunidades a través de medidas que permitan contrastar o corregir aquellas discriminaciones que son el resultado de prácticas o sistemas sociales, garantizan la ciudadanía de todas las personas, sin exclusión alguna y es el método más utilizado hoy en el mundo para tratar de cerrar las brechas de marginación entre la diversidad de grupos humanos.

Para ejemplo, la experiencia antecedente más cercana en tiempo y lugar de USA, en la década de los 60, aplicada para luchar contra las discriminaciones que sufrían el colectivo étnico y racial negro, a partir de leyes de cuotas que obligaron a modificar, al menos de juris, el racismo que impedía la participación ciudadana de estas personas, en el mismo nivel que las del grupo étnico racial blanco. A más de 50 años de su aplicación, USA tiene un presidente negro: un cambio de mentalidad producido por la aplicación de leyes de acción positiva que revierten el proceso de “costumbre hace ley” por el de “ley hace costumbre”.

La evolución del Derecho Internacional de los Derechos Humanos generó el fenómeno de la especificación de esos derechos, atribuyendo determinadas prerrogativas a personas que, por factores históricos, políticos, económicos y culturales, se encuentran en una posición desmedrada en la sociedad y como es el caso de los derechos de la mujer. Con las cuotas, se compensa momentáneamente a la mujer y se le retribuye el carácter de ciudadana en igualdad de condiciones con los hombres.

Cuando esto suceda es que las leyes serán neutras y existirá la democracia.