Escenificación de la Agenda de Cultura para el Desarrollo

El Dragón Rojo es referencia de este artículo de opinión y título de la película de Brett Ratner que inicia con un encantador concierto de la Sinfónica de Baltimore. A esta escenificación sigue una exquisita cena del Consejo Directivo de la orquesta en la residencia de unos de sus miembros más distinguidos, el psiquiatra forense Hannibal Lecter. Personaje que se transformaría luego en el más famoso asesino de Hollywood. Lecter simula inocencia al recitar unos versos del poeta romano Horacio para de forma implícita persuadir a sus colegas de eliminar el más desafinado músico de esta sinfónica. El severo doctor Lecter quiere asegurar la perfección, independientemente de que todos disfrutaron del concierto. Casi insinúa prescindir del músico disonante vía un “refinado, radical y perverso canibalismo”.

En este orden, la reciente puesta en escena y valor de la Agenda de Cultura para el Desarrollo (ACD), vía una creativa animación sociocultural debiera analizarse en su justo contexto. Sin lisonjas cantinflescas, ni canibalismos lecterianos. No fue una presentación artística más, sino el esfuerzo colectivo de artistas participantes en la ACD. Uno de los 25 proyectos estructurantes y varios de los 396 productos entregables de ésta se refiere a la necesidad de crear un FORO CIUDADANO DE CRÍTICA DE ARTE. Diálogo crítico presencial, por las redes sociales, o igualmente mediante la organización de hackathones de evaluación artística.

En esta tesitura procedimos a preguntar por WhatsApp y mail, el parecer de una muestra no probabilística de diversos sectores entre los más de 450 participantes de esta actividad celebrada el pasado jueves 11. Entre estos, ex directores del Gran Teatro, presidentes de bibliotecas, consultores en cultura, gerentes de proyectos, profesores universitarios y de secundaria, estudiantes, gestores culturales, líderes sociales, técnicos municipalistas, participantes en “peñas ciudadanas”, dirigentes de federaciones de juntas de vecinos, técnicos de asociaciones empresariales y desarrollo de Santiago y por igual la ciudadanía llana.

Los resultados evidencian una satisfacción generalizada con el creativo discurrir del evento. Hay buenas críticas y sugerencias que compartimos, pero las fortalezas, superan las debilidades. Los invitados quedaron impresionados por la dramatización creada por los artistas visuales en el perfomance introductorio. Especialmente por la calidad de los pintores, varios de ellos premiados en los concursos E. León Jimenes. Resalta la coherencia de sus pinturas con la Agenda de Cultura. Para esta sección los consultados indicaron: “maravilloso, estupendo, genial y diferente”. Sin embargo la amenaza de lluvia arruinó la otra sorpresa de la entradilla, la Tuna de la PUCMM, con suaves y sugestivos ritmos santiagueros y caribeños.

Fue clave el rol de la Escuela Hotelera de PUCMM y sus eficientes más de 25 edecanes, capacitados por la universidad y coordinados por Mirtha Saleta del CDES para crear un ambiente apropiado de acceso y movilidad exterior e interior.

La conducción dramatizada por Alvaro Cabral, Rosemary Pascual y Awilda Reyes fue dinámica. La virtud que se resalta es la juventud y su nivel de compromiso, pues ellos también fueron partícipes de primer orden de talleres, seminarios y grupos de trabajo de la ACD. Sin excepción, el rol de los pregones fue recalcado como excelente y generador de emociones, aplausos y risas masivas espontáneas como en las mejores obras de Tito Maccio Plauto. Fueron interpretados por el grupo de teatro de la Pucmm; juventud y energía, más allá de los carnales excesos de algunas frases, la inserción en los personajes colocan estos jóvenes en el rumbo seguro de la buena dramatización popular. Desde Moscú a la Habana, y de Barcelona a Buenos Aires, no me había percatado de este despliegue penetrante y santiaguero de poesía popular.

Su energía y amateurismos remedan los jóvenes Juan A. Alix y Domingo Moreno, hoy poetas nacionales; fieles reflejos de virtudes, vicios, pasiones, tristezas y alegrías. Sus expresiones salen del seno anónimo del Santiago del estudiante (250 mil). El Santiago del artesano, de los artistas, del merenguero y bachatero. Santiago de pregones, de paseos y bellas mujeres y hombres. Eso estuvo genial. El inicio de la Banda de Música y sus primeros acordes, pautaron el compromiso del Ayuntamiento. Ese es el órgano rector de la gestión municipal, que es necesario para impulsar ordenanzas y gestionar recursos en pro de la cultura y el desarrollo.

La explicación de la Agenda de Cultura para el Desarrollo estuvo a cargo de Carlos Fondeur, María Amalia León, Jochy Sánchez, María Luisa Asilis y quien suscribe, en presencia de casi todos los invitados que habían participado en su elaboración. Se evidenció la coherencia de la alianza estratégica articulada. Artísticamente muchos participantes recalcaron la sesión del Ballet Folclórico aportado por el Ministerio de Cultura. Igualmente el rol de Adriana Mosquea y Lissette Rodríguez, lo calificaron de “realmente mágico”. Dirigidas por Roberto Guzmán estas dos noveles artistas de La 37 por las Tablas, entran en escena con las solemnes notas del “Fac Ut Ardeat” del lírico Giovanni Batista Pergolesi, prototipo de la ópera italiana.

La danza “Nacidos del Barro”, cerró la ACD dramatizada con una prolongada sesión de ballet de creación colectiva con la dramaturgia de Alfa Rodríguez es interpretada por jóvenes bailarines del Ballet Contémpora con la música de Dead Can Dance y Jun Miyake. Un homenaje a la cultura santiaguera y una deferencia a la artesanía ofertada por jóvenes bailarinas que esperaron 100 minutos con maquillaje de tierra dispuesto en toda su anatomía. La banda de vientos del ICA con jazz y música popular combinada con la escenografía de los lechones, creo contraste; muchos demandan diversidad y pluralidad creativa, pues ahí la tuvieron.

Las críticas y debilidades más citadas por los presentes que fueron consultados, fueron la extensión del evento (alrededor de 2 horas), la falta de una explicación previa que permitiera darle coherencia a las presentaciones artísticas, algunas frases encendidas, eróticas y prosaicas de los pregones y la falta de coherencia de la fotografía proyectada en la pantalla led, han sido los puntos más frecuentes citados.

En fin, la energía escenificada evidenció por encima del molote, la gran diversidad de actores con necesidad de ser escuchados por una audiencia crítica que debe participar activamente en el FORO CIUDADANO DE CRÍTICA DE ARTE. El crítico de arte que deseamos debe huir de los comentarios “rosa”, de los esquemas preestablecidos y ver las líneas de la escena como si de una pequeña obra de creación se tratase. Dejémonos llevar por su creatividad, sin descuidar el necesario rigor y fidelidad a la verdad. En la otra seguimos con entradilla, intérpretes, repertorio, interpretación y análisis final.