La nueva Ley de la policía, una ley anónima

En la literatura es normal leer textos de excelente calidad cuyo autor intelectual es desconocido. Hacer invisible el creador de un cuento, una poesía o un ensayo se complementa con el sello de un seudónimo. Objetivo, mantener anónimo el nombre del escritor. Es clásico el caso del poema épico “El Cantar del Mío Cid”. Pero que haya una ley de policía anónima es insólito.

En efecto, la nueva Ley Orgánica de la Policía, la 590-16, parece ser desconocida entre los propios policías. La versión no parece creíble, por eso decidimos consultar varios agentes del Cuerpo del Orden, en diferentes escenarios.

— Nosotros no sabemos nada de la nueva Ley de la policía, lo único que sabemos es que la aprobaron y nos enteramos por la noticia –, respondió la mayoría de los agentes cuestionados.

¿Eso indica que ustedes no fueron consultados para conocer su opinión en el proceso de formulación de la Ley 590-16?, pregunte.

— Cristiano, los chiquitos no somos nadie en la policía, para esas cosas le preguntan a los grande, de mayor para arriba –, aseguro otro agente policial.

Por otro lado, en la intercepción de las calles Máximo Gómez y la Bolívar, en Santo Domingo, un cabo abordo un carro del concho. El chofer del concho de inmediato interpelo el miembro de la uniformada. ¿Oficial, fue el uniforme que le cambiaron a la policía con la Ley que aprobaron?

— Que yo sepa nada ha cambiado en la policía, pero si algo tiene que cambia es el sueldo que nos pagan, con esa miseria no se vive. –, respondió el cabo al chofer del transporte.

Se recuerda que un agente de la policía cobro fama al denunciar en las redes sociales que el salario de los policía es “un sueldo cebolla, que solo de verlo dan ganas de llorar”.

La institución policial registra casi 40,000 agentes del orden en su nómina, de estos, 11,000 son rasos y cobran un salario de 7 mil pesos mensual. El sueldo más alto corresponde al Director General (Jefe de la policía) ascendente a 82 mil pesos mensual. (Los datos fueron suministrados por un sargento estudiante de derecho en una universidad en Santiago.)

— Imagínese amigo, yo estudio en la universidad y como sargento devengo un salario inferior a los 10 mil pesos mensual, ¿con que fuerza se casa un guardia?, no hay manera de que un policía sea serio con tanta calamidad –, aseguro el sargento.

Pero la discriminación no termina ahí amigo mío, continúo el suboficial, “Yo soy estudiante de leyes, cursando el octavo semestre y ni siquiera después de aprobada la nueva ley de la institución han tenido la delicadeza de entregarme un ejemplar” afirmo el sargento con un dejo de amargura.

Puedo seguir citando opiniones de agentes policiales sobre el particular, pero resultaría monótono, todas van por la misma línea, nadie sabe nada.

Ahora, lo cierto del caso es que la Policía Nacional se rige por una nueva Ley Orgánica, la 590-16, según los congresistas es un texto ejemplar. Los postulados de la nueva legislación policial transformaran el cuerpo del orden en una de las instituciones policiales más moderna de la región. Aseguran los legisladores.

Es claro que con todo y que la ley sea moderna y de las mejores del continente, si los interesados no la conocen los resultados tardaran en llegar. Es preciso que la Policía Nacional invierta los recursos necesarios para que cada policía, desde el raso hasta el general la conozcan a cabalidad.

Tanto la cúpula policial como el poder ejecutivo deben hacer conciencia de que con sueldo cebolla, por moderna que sea, no hay ley que valga.